Moldeando el tiempo
Y sigo a vueltas con el libro de Pekka Himanen “La ética del hacker y el espíritu de la era del informacionalismo”. Esta vez trataré el concepto de tiempo flexible, tal y como prometí.
Empiezo citando al propio Himanen: “Esta libre relación con el tiempo ha sido siempre típica en los hackers, personas que gustan de seguir su propio ritmo de vida”. La relación que tenemos con el tiempo no ha cambiado desde las primeras industrias y se siguen utilizando las directrices de la ética protestante. Hammer y Champy dicen: “Lo grave es que estamos en el siglo XXI con compañías diseñadas en el XIX” y se cumple a la perfección con el trato que se le da al tiempo.
De hecho, la optimización del tiempo se ha extendido a otros aspectos de la vida fuera del concepto de trabajo, más cercanos al ocio. Himanen nos ofrece un ejemplo sobre las influencias de esta optimización basada en el hogar: El hogar es automatizado para que se hagan las tareas lo más rápido posible, la comida a domicilio permite optimizar el tiempo porque no hay que cocinar y los padres intentan optimizar el tiempo que pasan con sus hijos buscando espacios de calidad (“en el tiempo de calidad, el tiempo de inactividad es minimizado o eliminado”, Himanen, 2001). El ocio se divide y se planifica concienzudamente.
Otro aspecto a destacar de la relación entre el tiempo y la ética protestante, además de la optimización, es lo que se llama trabajo-centrismo. El trabajo se coloca en el centro de la vida y esta se organiza entorno a él. Los horarios laborales son estrictos y regulares aunque las nuevas tecnologías hagan posible que estos sean más flexibles. Lo que pasa es que el camino que llevamos con la flexibilidad es el de fortalecer dicho trabajo-centrismo, que la disponibilidad del trabajador sea mayor.
Sin embargo, esto no es lo que la ética hacker busca. Los hackers optimizan su tiempo para poder disponer de más tiempo de ocio, es decir, que si a media jornada de trabajo, el hacker decide irse a recoger a los niños, darles de comer, llevarlos de vuelta a la escuela y volver al trabajo, lo puede hacer. “En la versión hacker del tiempo flexible, las diferentes áreas de la vida, como el trabajo, la familia, los amigos, las aficiones y demás, se combinan con mucha menos rigidez, de modo que el trabajo no siempre se halla en el centro del mapa”(Himanen, 2001). El hacker usa las nuevas tecnologías para poder aspirar a una vida menos optimizada y rutinaria, para poder eliminar los procesos aburridos de su vida. Aun así, la economía de la información sigue sin permitir variaciones individuales del horario de trabajo. Da la sensación de que solo algunas personas en la organización pueden asumir la responsabilidad por si mismas y los demás han de acatar lo dictado por dichas personas sin poner ninguna oposición, ya que para los “responsables”, los demás no tienen criterio suficiente para dirigir sus vidas.
El tiempo influye también y de manera clara en la creatividad. “De él dependen el éxito y la prosperidad de la empresa”, es la fuente más importante de productividad “y no es posible crear algo interesante si la premura de tiempo es constante o debe realizarse de una forma regulada”. No se puede ser creativo si hay que crear en el mismo sitio a las mismas horas de lunes a viernes. Se puede ser creativo si se establecen metas a medio plazo y se deja trabajar al creativo en diferentes sitios y horarios que él establezca.
Termino con una frase que (creo) sintetiza bien el concepto de tiempo flexible: “El trabajo forma parte del fluir continuo de nuestra vida, en la cual debe haber espacio, también, para otras pasiones”.


Se te ve inspirado, Jokin. El gran problema de la gestión del tiempo me temo que es el escaso control que sobre el mismo tienen la gran parte de las personas que trabajan para alguien. En el pacto que firmaron les robaron (quizá no les quedó más remedio) esa competencia.
Posted March 14, 2008, 7:34 pmQuizá haya que huir de esos modelos de relación.
Disfruta del fin de semana.