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Caminando por Babel April 24, 2008

Posted by jguridi in : Eric S. Raymond, etica hacker , 1 comment so far

Hoy voy a repetir personaje a tratar y no, no es Himanen. Voy a hablaros de Eric S. Raymond de nuevo, esta vez de su publicación “La Catedral y el Bazar” y para mi sorpresa (sobre todo después de lo comentado por Iñaki en la anterior entrada sobre Raymond), esta vez el tono es más correcto y ya no parece tan prepotente. Al lió.

Sigo tratando el tema de la ética hacker, y Raymond sigue poniendo el ejemplo del software libre para expresarla. Esta vez, nos viene a decir las ventajas que tiene el modelo Bazar frente al modelo Catedral en la creación de software, sobre todo en la de gran envergadura, como sistemas operativos o herramientas grandes. El modelo Catedral viene a representar a un grupo cerrado de unos pocos eruditos trabajando en un proyecto de la que no se publican versiones experimentales hasta tener más o menos un resultado. En contraposición, el modelo Bazar representa a un grupo “colmado de individuos con propósitos y enfoques dispares” que hacen público todo el proceso para ir enriqueciéndolo desde el principio.

Linus Torvalds dijo “libere rápido y a menudo, delegue todo lo que pueda, sea abierto hasta la promiscuidad” y esto sorprendió a Raymond, más aun cuando vio que el modelo Bazar parecía funcionar bien. Se animó a lanzar un proyecto de software libre para poder comprobar de manera consciente este modelo de creación, que empezó con un problema con el correo electrónico y terminó en un programa llamado Fetchmail. Este proyecto aparece estructurado en lecciones que Raymond nos imparte.

Aunque algunos trabajen a cambio de un salario en programas que no necesitan, la necesidad de solucionar problemas o hacer más fácil una tarea suele ser la causa más común de emprender un proyecto SCA (Software de Código Abierto), además de las ganas de saber más sobre cierto problema o tarea que ha creado curiosidad en el hacker. Me gustaría resaltar la palabra “personales” de la primera lección, ya que si nace de una necesidad o curiosidad personal la implicación de la persona en el trabajo será completa, mientras que si no existe esa necesidad, como en el caso del trabajador a cambio de un salario al que no le interesa lo que programa, tanto la implicación como la motivación serán menores, y por lo cual, la eficiencia se verá mermada.

Siempre es más fácil coger algo que ya está hecho y modificarlo que empezar a construirlo desde el principio. Recuperamos la idea de que “Ningún problema tendría que resolverse dos veces” que escribió en “Cómo convertirse en hacker”. Deberíamos empezar reutilizando todas las partes que funcionan bien y modificar solo aquella que da problemas, aunque al final acabemos con algo completamente distinto en todos los aspectos. Es un método bastante utilizado entre los estudiantes en trabajos que se repiten año tras año en la universidad, coger trabajos de años anteriores y partir de ahí reutilizando todo aquello que se pueda.

Aunque cueste hacerlo, habrá un punto en el que será necesario desechar al menos una parte de la solución inicial porque uno se habrá dado cuenta de la realidad del problema y que hay otra solución mejor que la que había empezado a construir, así que “disponte a empezar de nuevo al menos una vez”.

Raymond tenía esta creencia y en el caso que cuenta en este texto, pasó de enviar una serie de mejoras de un programa (fetchpop) a identificar las partes que más interesantes le parecían de dos programas (fetchpop y popclient), hacerse cargo de una de ellas (popclient) y crear uno que integrase lo bueno de los dos con algunas mejoras adicionales (fetchmail). Este cambio explica el modo en el que los proyectos evolucionan en el software libre, pasando el control de una persona a otra cuando se ha perdido el interés e implementando mejoras a estos programas en la medida de lo posible.

Si consideras que el usuario también tiene esa necesidad y que puede ser una parte importante en la creación de software, en otras palabras, si eres consciente de que entre los usuarios hay otros hackers y si liberas código según lo vas generando, te darás cuenta que “pueden convertirse en magníficos asistentes”. Además, los usuarios pueden hacer que se produzca el cambio de rumbo en el proyecto que antes he citado.

El modelo Catedral se basa en la creencia de que liberar código de primeras versiones era una “mala política”, ya que suelen tener muchos errores y pueden ser agotadores para los usuarios. Por eso, se libera poco y cuando la mayoría de los errores están ya depurados. En el modelo Bazar, pasa todo lo contrario. Torvalds le dio una intensidad de publicación acorde con la complejidad del proyecto (en su caso, el kernel de Linux), “manteniendo a sus usuarios-hackers-asistentes constantemente estimulados y recompensados con la exhibición y mejora constante, casi diaria, de su trabajo”. En lo relativo a escuchar a los clientes, Raymond defiende que aunque no le den dinero a cambio del software (por ser libre), debe de seguir escuchándoles, ya que programa para y con ellos.

Si unos pocos tienen que revisar un programa, buscar los errores y depurarlos (modelo Catedral) lo más probable es que tarden mucho tiempo y además no aseguran que se encuentren todos los errores. Sin embargo, si hay muchos usuarios revisando un programa simultáneamente (modelo Bazar), detectaran más errores y en menos tiempo que los anteriores, dándose la posibilidad de que no sea la misma persona la que encuentre el error y la que lo resuelva. Esto ocurre gracias a que cada usuario tiene una forma distinta de evaluar el programa.

Trata de definir a ese líder-coordinador y a las motivaciones que llevan a una comunidad a seguir a ese líder. El líder ha de ser capaz de atraer a los demás usuarios hacia su trabajo no por coerción, sino por sus hábitos de cooperación. Raymond pone un pasaje del anarquista Piotr Kropotkin en “Memorias de un revolucionario” como ejemplo:

Habiendo sido criado en una familia que tenía siervos, me incorporé a la vida activa, como todos los jóvenes de mi época, con una gran confianza en la necesidad de mandar, ordena, regañar, castigar y cosas semejantes. Pero cuando en una etapa temprana, tuve que manejar empresas serias y tratar con hombres libres, y cuando cada error podría acarrear serias consecuencias, yo comencé a apreciar la diferencia entre actuar con base en el principio de orden y disciplina y actuar con base en el principio del entendimiento. El primero funciona admirablemente en un desfile militar, pero no sirve cuando está involucrada la vida real y el objetivo solo puede lograrse mediante el esfuerzo serio de muchas voluntades convergentes.

De éste texto Raymond resalta el concepto de trabajar con “muchas voluntades convergentes”, distintos individuos con inquietudes distintas trabajando en el mismo proyecto y que solo consiguen un resultado satisfactorio mediante el entendimiento entre todos ellos. Además, señala que el hacker (sea líder o no) trabaja por una reputación entre los demás, por “satisfacción de su ego”. Un líder no debe imponer su proyecto a sus colaboradores, ya que así, se producirían resultados de menor calidad, sino que debe estimular el ego de los demás para que estos trabajen de manera voluntaria recibiendo el reconocimiento por parte de la comunidad como recompensa.

Después de todas estas lecciones (hay más pero he quitado las que me parecían más técnicas) Raymond se lanza a describir las condiciones necesarias para poder desarrollar el modelo Bazar.

Y es que “si se tiene las miradas suficientes, todas las pulgas saltarán a la vista”.

Me llamo Lups, digo, Kohfam April 18, 2008

Posted by jguridi in : Pau Contreras, etica hacker , 1 comment so far

Estos días he estado leyendo el libro “Me llamo Kohfam. Identidad hacker: una aproximación antropológica”, de Pau Contreras, que me dejo David. Como veis, he vuelto a lo clásico (leer, sacar ideas de lo que leo).

En este libro se trata sobre todo el tema del hacking o cracking (depende del prisma con el que se mire) en el ámbito de la TV digital en España. El autor, ha querido así investigar un terreno nuevo (en el momento de la publicación del libro lo era) entorno al que se crearon grupos de hackers. De todos los aspectos tratados he desechado los aspectos puramente técnicos que se cuentan (porque no vienen a cuento en este blog, si queréis saber de ellos tendréis que leer el libro o consultar otras fuentes) y he cogido aquellos que me interesaban, que básicamente hablan sobre redes y como no, sobre hackers y su ética.

Utilizando sobre todo las conversaciones con un hacker llamado Kohfam, Contreras expone el concepto de hacker como algo “parecido a un científico o investigador”, que intenta saciar su curiosidad para después compartir con la comunidad los resultados de esa investigación. “Hacker es aquel que domina la tecnología y se empeña en conocer el funcionamiento de algo”. Además, enfatiza durante todo el libro el carácter no lucrativo de estas actividades y su rechazo a los grupos de lamers y piratas, oportunistas con el único fin de utilizar el trabajo de los demás para su propio interés y lucro. Sobre la ética del hacker cita unos valores que ya expuso David con suficiente claridad.

Lo que más me ha interesado de esta lectura son los diferentes conceptos que trata sobre las redes sociales y los comportamientos que tienen los nodos (las personas integrantes de esa red) dentro de esa red. El grupo de hackers que es el objeto de estudio en este libro tenía una manera de organizarse concreta, que se basaba en un proyecto de investigación entorno al cual se unían “durante un periodo de tiempo variable, (…) un conjunto de individuos de procedencia muy diversa”. El grupo se organizaban entorno a un “núcleo” formado por hackers que por sus acciones habían ganado cierta reputación en la comunidad y que se consideraban “maestros”, a los que se les añadían desde novatos sin experiencia pero con ganas de ayudar hasta “maestros” de otros proyectos que querían colaborar en la comunidad. Para explicar esta forma de organización, introduce los conceptos de sociedad-red, identidad-red, individualismo en red e inteligencia-red.

De hecho, estos elementos son repetidamente tratados durante todo el libro. No hablaré más sobre ética hacker, ya que todo lo que explica ya lo he comentado por aquí o ya os he dejado donde mirar. Sobre la capacidad de compartir su conocimiento de los hackers y la importancia de ésta, no tengo mucho que decir sin que me repita, solo que el hacker que comparte su conocimiento adquiere un grado de estatus o reconocimiento social por su trabajo, lo cual implica que cuanto más se comparta, más reconocimiento obtendrá por parte de la comunidad. Me ha llamado la atención una frase de uno de los integrantes de la comunidad estudiada en este texto, “si el resultado de un proyecto publico no puede ser divulgado, el proyecto no debería de ser publico”, donde se ve la importancia que le dan los hackers al hecho de compartir los resultados de un proyecto. En lo que se refiere al estatus, viene determinada no solo por su capacidad de compartir, además, que esa información conocida sea cierta y adecuada (implica un alto nivel de conocimiento sobre la temática en la que se clasifica el problema a resolver) y el respeto a los valores de la ética hacker hacen que el estatus obtenido por el reconocimiento de la comunidad sea mayor o menor. “La capacidad de innovar, de diseñar soluciones creativas a los problemas a los problemas técnicos y de crear riqueza en forma de conocimiento, no constituye, por sí sola, un determinante de estatus. Lo más importante, lo que realmente establece el prestigio del hacker, es la capacidad de compartir“.

En “Me llamo Kohfam” he tenido la sensación de que le daba más importancia al tema de estatus (aparte de los temas técnicos de TV digital, decodificadores, y demás) que a la forma que tienen de organizarse los hackers o a su ética del trabajo. Se le da mucha importancia también al hecho de compartir, de publicar la información que van obteniendo según van avanzando en sus proyectos. He echado en falta un poco más de profundidad en lo que se refiere a la percepción de los hackers sobre el dinero, el tiempo o las motivaciones que impulsaban a estos hackers a estar cruzando constantemente de un lado a otro de la línea de la legalidad. Aun así, me ha gustado su lectura y os la recomiendo si queréis leer algo más que Himanen (tenía que decirlo, un post sin él no es lo mismo) sobre los hackers y sus comportamientos. ¿Os estropeo cuento el final? Ganan los buenos y la chica se va con el protagonista. Jejeje….

Reflexiones de un neófito April 11, 2008

Posted by jguridi in : iReflexiones , 4comments

Ya llevo un par de meses con este blog hablando sobre ética hacker, sobre todo escribiendo sobre lo que voy leyendo y básicamente, resumiéndolo. Estos días me he dado cuenta de que no he desarrollado otra faceta que era necesaria para este trabajo: reflexionar. Me he limitado a observar y absorber lo que veo, pero no he pensado sobre ello. Ahora, y a raíz de una conversación que mantuve con David, me ha venido una pregunta a la cabeza: ¿El hacker nace o se hace? Es obvio que no tengo respuesta para esa pregunta, mi conocimiento es escaso para poder responder a eso todavía. Lo que es obvio es que ciertas aptitudes y actitudes del hacker se pueden adquirir, por lo tanto, aprender y enseñar. Como podéis ver en la información que facilito sobre mi persona, soy estudiante de LADE (Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas) en la Facultad de Ciencias Empresariales de Mondragon Unibertsitatea y me he atrevido a compartir con vosotros esta reflexión sobre mi entorno más cercano, es decir, la enseñanza universitaria.En este corto periodo de tiempo me he dedicado a exponer lo que es la ética hacker del trabajo con la firme convicción de que es el camino a seguir, creencia que compartimos en el grupo de trabajo de ObEa. Además, tengo la convicción personal de que el ámbito de aplicación más inmediato de esta ética del trabajo es en la gestión de organizaciones y nuestra carrera va dirigida a ello. Sin embargo, no veo que la enseñanza que nos imparten vaya dirigida a la creación de hackers. Paso a paso.

· Estamos hablando de que la creatividad es algo esencial para poder mejorar como empresa, pero hay muy poco espacio para ello. No me refiero a la materia a impartir, que está definida y no se puede hacer nada porque los planes de estudio son los que son. Me refiero a los trabajos tanto individuales como grupales, por ejemplo. Los temas son impuestos por los profesores, te guste o no, las formas de presentación (escritas y verbales) son cerradas con un formato y estilo concretos,… No es que ayude mucho a desarrollar esa creatividad tan buscada y tan poco valorada por los profesores.

· Elegir uno mismo que es lo que quiere tratar en un trabajo de clase (dentro de la temática de cada asignatura, no vayamos a hacer un trabajo sobre la historia de la cerveza belga en un trabajo de macroeconomía) también ayuda a desarrollar la pasión por lo que uno estudia, además de ayudar a crear interés por esa teoría tan aburrida a veces. Personalmente, estoy más interesado ahora por la economía mundial que cuando la tuve como asignatura, porque me he acercado a ella desde otra visión, la de comprender algunas cosas que voy leyendo porque me gustan, no porque me obliguen a hacerlo.

· Sobre el tiempo flexible solo decir que al igual que el conocimiento no se puede crear de 8:00 a 14:00, no se puede absorber ese conocimiento siguiendo el mismo patrón, o no es lo idóneo. Quizá habría que buscar nuevas maneras de difundir ese conocimiento, más flexibles. Mudle nos lo permite en cierta manera pero no se explota el potencial que tiene. Además, la asistencia a las clases presenciales tiene demasiado peso a la hora de valorar un alumno para que esta herramienta desarrolle todo su potencial, y eso que la asistencia no es obligatoria.

· Ningún trabajo debería de hacerse dos veces. Creo que hay temas suficientes como para ir cambiando año tras año y no repetir los mismos todos los años. Esto se puede aplicar a los trabajos teóricos como a las asignaturas prácticas. Además, si se comparten esos trabajos o ejercicios diferentes año tras año se conseguiría crear una base de información que sería tan valiosa para el alumno como las clases teóricas o los libros de la bibliografía recomendada. Puede que esa base de información llegue a valer para cualquier persona de fuera de la universidad si se comparte de una manera abierta, y quien sabe, puede que llegue a crear comunidades o redes en torno a dicha base, lo cual sería beneficioso para el alumno y para el profesor. Manteniendo los mismos trabajos año tras año lo único que se consigue es que los alumnos busquen trabajos de años anteriores, los modifiquen y los entreguen sin haber aprendido nada sobre el tema en cuestión y esto a su vez, hace que los alumnos no compartan sus trabajos con los demás alumnos, generando comportamientos de rechazo a compartir.

Estos cuatro puntos son suficientes para empezar a cambiar dinámicas y actitudes que nos lleven a comprender mejor la ética hacker de trabajo. Si queremos hackers en las empresas, no podemos impartir una enseñanza basada en otros valores. Tendremos que empezar a introducir estos valores en las personas para que luego se comporten como lo haría un hacker y creo que esto puede servir como punto de partida.

Hay que decir que no todos los profesores son así ni en todas las asignaturas pasa lo mismo. El proyecto Mendeberri es lo que se podría llamar un acercamiento a estos valores y habrá que ver como han desarrollado el nuevo plan de estudios con el tema de Bolognia. Es una reflexión (o irreflexión, según se mire) que está hecha en términos generales y siempre hay excepciones. Qué sé yo, solo soy un estudiante que empieza a dar sus primeros pasos en esto de la ética hacker y la empresa abierta, conceptos nuevos para mí. Puede que esté equivocado y que esto no sea más que una “paja mental” que me he hecho. O no.

El dinero y la motivación April 4, 2008

Posted by jguridi in : Pekka Himanen, etica hacker , 2comments

En el primer post sobre Himanen y su libro “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”, dije lo siguiente: “El hacker no considera el dinero como una motivación, como un valor en sí, sino que su motivación incrementa a medida de que su trabajo genera un valor social”. Este comentario pudo dar pie a malentendidos que aclare un poco en la posterior nota explicativa, pero prometí que profundizaría más en el tema del dinero como motivación. Y aquí vengo, otra vez con Himanen.

Empieza con lo que el dinero supone para la ética protestante, para luego poder compararla con lo que se entiende por este concepto en la ética hacker. Según nos dice, Weber consideraba el dinero como el bien supremo, como un fin que había que acumular cuanto más, mejor. De hecho, tanto el trabajo como el dinero se consideran un fin en la ética protestante, lo cual es una paradoja ya que “si una persona realmente considera el trabajo como el valor supremo, no debe preocuparse de maximizar sus ingresos y si una persona considera el dinero su meta suprema, el trabajo deja de ser un valor en si para convertirse en un mero medio”. Esta paradoja se resolvía priorizando el trabajo antes y se resuelve subordinándolo al dinero ahora. En este tipo de ética del trabajo, el trabajo (valga la redundancia) “es una fuente de aceptación social” y casi toda relación social se crea o desarrolla en los entornos de trabajo, o al rededor de ellos.

Antes de explicar lo que el dinero supone para los hackers, voy a hacer un pequeño inciso y voy a explicar muy por encima lo que Herzberg piensa sobre la motivación humana. Fredrick Herzberg planteó en 1966 una teoría que la denomino “Teoría de los dos factores“. Según él, hay dos tipos de factores motivadores: los que motivan y los que previenen la desmotivación. A los primeros los llamó Motivadores, simplemente, y son los que hacen que el trabajador sienta una mayor satisfacción respecto a su trabajo, lo cual aumenta la eficiencia del trabajador. Son factores como el logro, el reconocimiento, la naturaleza del trabajo mismo y la responsabilidad. A los segundos, sin embargo, los llamó Higiene y son aquellos que si no se satisfacen reducen la eficiencia del trabajador, pero una vez satisfechos, no aportan un aumento en la motivación del trabajador, y por tanto, no hacen que el trabajador sea más eficiente. Como ejemplos, la buena gestión del negocio, el modo en el que son supervisados, las condiciones de trabajo y el salario.

Bien, una vez visto esto, se puede entender un poco mejor frases como “el reconocimiento en el seno de una comunidad que comparte su pasión es más importante y más satisfactorio que el dinero”. El hacker no elige su trabajo teniendo en cuenta como puede maximizar su beneficio económico, sino que elige como quiere vivir y luego piensa en como puede hacer que sea financieramente factible. Organiza su vida en torno a su pasión, no en torno al dinero. “Es mucho más difícil añadir otros valores a una vida organizada a partir del objetivo único de ganar dinero, que hacer financieramente factibles, incluso rentables, las empresas que desde una óptica personal resultan interesantes”. Sin embargo, los hackers también son de este mundo y necesitan el dinero para poder vivir. Esto les obliga en la mayoría de las veces a trabajar por cuenta ajena, y es en ese momento, pierden “el derecho a determinar sus propios ritmos vitales” y pierden todo derecho a poder compartir su trabajo libremente. Aun así, existen alternativas al trabajo por cuenta ajena. Se puede crear una empresa propia, adquirir acciones de una ya creada o convertirse en artesano, entre otros.

Es un tema complicado este del dinero, ya que a todos nos preocupa y ocupa gran parte del pensamiento de la gente que vive en esta sociedad, sobre todo de aquellos que no tienen gran solvencia o seguridad financiera. Se necesita dinero para obtener comida, un techo, un libro, un ordenador, música, ropa,… Incluso para escribir un blog (la conexión a la red no sale gratis). Y cuanto menos se tiene se convierte en una prioridad mayor; al revés, solo a veces. Todavía, a día de hoy, existe la creencia de que cuanto más mejor y yo me pregunto: ¿existe un punto intermedio? Es decir, ¿existe un punto donde el dinero que tengamos sea suficiente para cubrir nuestras necesidades y podamos dedicarnos a aquello que de verdad nos apasiona sin tener en cuenta si nos va a aportar una retribución económica? O planteado de otra manera, ¿existe una retribución suficiente para poder vivir holgadamente haciendo aquello que nos apasiona? Si existe, hay algunos que superan ese punto y otros que están por debajo en esta sociedad, y no necesariamente haciendo lo que les gusta, que son unos pocos los que tienen esa suerte.

Resumiendo, “Cuando el dinero se convierte en el fin superior por sí mismo, la pasión deja de ser un criterio esencial con el que discriminar las opciones de trabajo”. No sé si he aclarado algo o he liado más el tema.

Cómo hacer de uno mismo un hacker April 2, 2008

Posted by jguridi in : Eric S. Raymond, etica hacker , 9comments

Después de haber estado un tiempo ausente del barrio, voy a seguir hablando de hackers. He dejado de lado a Himanen (de momento) para coger un artículo de Eric Steven Raymond, titulado “Cómo convertirse en hacker”. Es un texto que habla básicamente sobre hackers informáticos pero como el mismo Raymond dice, “La mentalidad hacker no está confinada a esta cultura del software. Hay gente que aplica la actitud de hacker a otras cosas”. Sobre esto ya hablé cuando comente a Himanen.

Lo interesante de este texto es que ofrece unas directrices con las cuales uno puede llegar a ser un hacker, algo así como el camino que nos llevará a la iluminación. Según Raymond, la mejor manera de aprender un arte creativo es por imitación y nos invita a imitar la mentalidad (intelectual y emocionalmente) de un hacker.

Y deberíamos experimentar cierto placer o felicidad (“estremecimiento de tipo primitivo”, textualmente) cuando hayamos resuelto un problema, ya que solucionar problemas requiere esfuerzo y este a su vez requiere motivación. Aun así, es divertido ser un hacker, pero es una clase de entretenimiento que solo se consigue mediante el esfuerzo.

He aquí la razón por la que hay que compartir la información. El tiempo es cada vez un bien más valorado y se ahorraría mucho si nadie tuviese que resolver un problema ya resuelto anteriormente. De esta manera, se dedica todo el esfuerzo en resolver nuevos problemas que surgen continuamente.

El trabajo repetitivo impide al hacker utilizar su creatividad para resolver problemas. Por lo tanto, el hacker debe “automatizar las tareas rutinarias todo lo que se pueda” para poder dedicarse de pleno a aquello que le apasiona.

Cualquiera que pueda darte ordenes, puede obligarte a dejar de resolver ese problema que te esta fascinando. (…) Por eso, la actitud autoritaria debe ser combatida donde sea que se la encuentre, pues si se deja te asfixiara, tanto a ti como a otros hackers”. Los autoritarios no suelen ser propensos a compartir la información ni a cooperar en sus proyectos con otras personas, lo cual puede impedir al hacker realizar su tarea.

Deberíamos desarrollar las actitudes antes citadas pero no basta solo con la actitud para ser un hacker, hace falta “inteligencia, práctica, dedicación y trabajo duro”. Con esto conseguiremos desarrollar cierta competencia en las áreas de nuestro trabajo. Raymond destaca como buenas las competencias en habilidades que domina poca gente y las que exigen “agudeza mental, destreza y concentración”.

Aparte de estas directrices para desarrollar la actitud, un hacker debe desarrollar ciertas habilidades en el campo que este trabajando. Para ello necesita dominar herramientas que, no hace ni falta decirlo, irán cambiando con el tiempo. Esto obliga al hacker a tener capacidad para aprender a utilizar diferentes herramientas sin especializarse en una sola. Este aprendizaje no tiene que ser teórico, sino practico, para poder aprender directamente de la experiencia.

Otro concepto que desarrolla Raymond en este texto es el del estatus o reputación, que se consigue mediante la valoración que los demás hacen sobre nuestro trabajo y cuanto más compartamos nuestro trabajo adquiriremos mayor estatus. Él lo llama “donar” (“al donar tu tiempo, tu creatividad y el resultado de tu destreza”) y da otra serie de directrices para poder obtener “el respeto de los hackers”, de las que se pueden extraer las siguientes ideas:

Por último, nos ofrece unos consejos muy poco ortodoxos para poder desarrollar habilidades, sobre todo de estilo o forma, que nos pueden ayudar en la correcta comunicación de ideas. Cosas muy básicas que a veces olvidamos.

Personalmente no le veo mucho sentido a alguna de las actividades propuestas, se supone que son dirigidos a aquellos que se quieran convertir en hackers informáticos pero aparte de escribir correctamente no veo que utilidad pueden tener. “Por que estas cosas en particular y no otras es algo que no está completamente claro, pero todas están conectadas con una mezcla de la parte izquierda y la derecha de las habilidades de tu cerebro”. Parece ser que ayuda a utilizar la parte racional e irracional de nuestro ser.

Y otras muchas cosas son las que he encontrado en este “Como convertirse en hacker” de Eric S. Raymond, pero considero que no son relevantes por ser específicos de hackers informáticos (los lenguajes de programación mas sencillos, etcétera). Dos cosas me han llamado la atención considerablemente, que no tienen que ver con el tema: el tono prepotente que impera durante todo el texto y el FAQ (con preguntas como “¿Necesito odiar y golpear a Microsoft?”). Me ha recordado al personaje del Rey Xerxes en el film “300”, no se porque…

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