La Maison de la Vierge



Contró!! Contró!! (Deleuze I)

Hoy vengo con un texto más cortito que el anterior pero no por eso con menos jugo que exprimir. Tal como os hablé hace un tiempo ya, una de las nuevas direcciones de mi investigación está relacionada con el deseo y trasteando en la pequeña biblioteca que tienen montada en el Foro Itaca (de nuevo, ya os aburriréis de verlos por aquí) encontré varios textos relacionados con el deseo. Sobre todo, me llamó la atención que casi todos están relacionados con la filosofía y sobre todo, con Gilles Deleuze. Hoy, concretamente, os hablaré de un texto de Deleuze llamado “Posdata sobre las sociedades de control” que aparece en un libro llamado “El lenguaje literario” de Christian Ferrer. Aquí donde me veis, no puede dar la impresión de que sea estudiante de LADE, no hago más que hablar de filósofos e informáticos en este blog, que le vamos a hacer.

Deleuze nos habla en el texto sobre las diferentes sociedades que se han creado a lo largo de la historia. Empieza esta clasificación con las sociedades de soberanía, donde el objetivo era recaudar más que organizar la producción, decidir la muerte más que administrar la vida. A estas le siguieron las sociedades disciplinarias, donde el individuo no deja de pasar de un espacio cerrado a otro. Cada agente social (familia, escuela, fábrica, hospital,…) estaba aislado de los demás, pero ésta entro en crisis tras la segunda guerra mundial. Las sociedades de control las sustituyeron y estas ya no se ejercen en espacios cerrados, sino existen formas utrarápidas de control al aire libre.

Para Deleuze, la fábrica era el ejemplo por excelencia de las sociedades disciplinarias, donde todo estaba medido para que se crearan sinergías en pro de la producción. En este tipo de sociedades, cada espacio de encierro es independiente del siguiente: la familia no se mezcla con el trabajo, ni el trabajo con el ocio. Cada vez que se cambia de espacio se empieza de cero. Sin embargo, la fábrica se transforma en empresa en el caso de las sociedades de control, donde los espacios se difuminan formando un sistema de geometria variable. Ya no es tan fácil distinguir entre los diferentes espacios y tienden a convertirse uno la continuación del otro, a fusionarse entre ellos hasta generar un ente abstracto. En las sociedades de disciplina siempre se estaba empezando de nuevo (de la escuela al cuartel, del cuartel a la fábrica), mientras que en las sociedades de control nunca se termina nada: la empresa, la formación, el servicio son los estados metastables y coexistentes de una misma modulación, como un deformador universal.

Esta diferencia entre las sociedades disciplinarias y las sociedades de control se ve también en los bienes y su forma de producción y comercialización. Las primeras, se caracterizan por la concentracion, tanto para la producción como para la propiedad, y la transformación de materia prima en productos. Los bienes tangibles tienen el protagonismo, se producen, se venden, se compran y se acumulan. En los segundos, la transformación deja paso al montaje. Se compran productos, se juntan entre ellos y se crean nuevos productos. además, los bienes intangibles adquieren mayor protagonismo que los tangibles. Lo que quiere vender son servicios, y lo que quiere comprar son acciones. Ya no está orientado a la transformación, sino a la venta, incluso las masas se diluyen en muestras, datos, mercados o bancos. Y aquí, el marketing es el rey.

El servicio de venta se ha convertido en el centro o el “alma” de la empresa. Se nos enseña que las empresas tienen un alma, lo cual es sin duda la noticia más terrorífica del mundo. El marketing es ahora el instrumento de control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. En este punto podemos ver la relación con lo que Julen nos contaba el otro día sobre las redes sociales. Éstas son grandes báncos de información sobre lo que nos gusta y lo que no, lo que consumimos y lo que no, y en este punto, damos toda la información necesaria para que se generen nuevos bienes de consumo más ajustados a las necesidades de los consumidores. Ya lo dice la teoría de marketing (por lo menos la que nos enseñan a nosotros en clase): lo ideal es que el cliente te diga lo que quiere y desarrollar tu producto/servicio acorde a ello.

Por otro lado, estas redes sociales pueden utilizarse para obtener otro tipo de información. No es necesaria la ciencia ficción para concebir un mecanismo de control que señale a cada instante la posición de un elemento en un lugar abierto, animal en una reserva, hombre en una empresa (collar electrónico). No es necesaria la ciencia ficción ni tampoco un collar electrónico para ello, ya que a día de hoy esto se hace voluntariamente, por ejemplo, vía twitter. Telegrafiamos cada paso que damos y gracias a estas herramientas podemos tener controlada a la gente hasta el punto que estas quieran. Otra cosa será cuando nos empiecen a controlar sin nuestro consentimiento, de un modo involuntario.


Comments

  1. 1 Julen says:

    Hay que andarse al loro, Jokin. Alertas activas. Si no, podemos acabar haciendo lo que quieren (no sé muy bien quiénes) que hagamos.

    Posted January 12, 2009, 6:03 am
  2. 2 Elio says:

    Hay que andarse al loro, Jokin. Alertas activas. Si no, podemos acabar haciendo lo que quieren (no sé muy bien quiénes) que hagamos.

    Gracias

    Posted March 7, 2010, 9:01 am

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