La Maison de la Vierge


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K.O.

Voy a ver si consigo encontrar otra vez la soltura que tuve en otros tiempos escribiendo, así que, ahí va otro post. Esta vez, no os voy a contar nada de viajes, parece ser que ya se han terminado para mí al menos para este año.

Os voy a contar cosas sobre la presentación de esta tarde en el Victoria Eugenia en Donostia. “El Dr. John Kao, autoridad mundial en creatividad e innovación, impartirá la conferencia inaugural de la Semana de la Ciencia, la Tecnología, la Innovación, la Calidad y la Excelencia.” decía el evento que me llegó vía Facebook y después de que los manahmaniacos me comentaran que elos iban, y aprovechando que iba a pasar la mañana con ellos, pues me decdí a ir a ver que nos contaba el personajillo ese de apellido tan peculiar, Kao. Y tan K.O. Con toda la gente que ha pasado por el escenario del teatro y con lo poco nuevo que han aportado así me he quedado sí, Knock Out. Bueno, incluso ha habido un momento en el que me he quedado dormido, pero el que no duerma por las noches es otra historia bien distinta que creo no os interesa.

Poco he podido sacar de esta jornada inaugural, pero bueno, siempre hay algo que se queda, y en mi caso, ha sido la música. Hace un tiempo ya un amigo me habló de creación de música y hoy, el Sr. Kao me ha recordado dicha conversación. Además, he visto otras cosas que no tienen nada que ver con la música en dicha conversación. Existe una forma de crear música que tiene que ver mucho con la improvisación que consiste en crear una bonita melodia y luego, sobre esta, ir introduciendo otras notas, otros ritmos, otros tiempos, cortes… Yo lo llamo construir-deconstruir. Se contruye una base y luego se deconstruye ésta para lograr construir algo totalmente distinto. Cuando digo deconstruir no quiero decir destruir.

Esto puede ser útil para innovar, ya que en este mismo instante tenemos las bases, tenemos esa bonita pieza que durante años ha alimentado nuestros oídos, pero necesitamos crear algo nuevo, porque nos hemos cansado de escuchar siempre lo mismo. Todavía no sé cómo se puede hacer esta deconstrucción, ni en qué ámbito. Quizá puede ser una alternativa para las empresas mastodónticas que dice Julen. Me explico, quizás, es la hora de deconstruir estas empresas, es su Kayros. Está más que claro que con estas organizaciones tán grandes y tan pesadas no pueden alcanzar la velocidad de crucero que el mercado ha alcanzado. Por eso, lo que propongo es que las decostruyamos, no que las destruyamos (aunque la idea de quemarlas también me atraiga, jejeje). La deconstrucción que propongo empezaría no por crear equipos autogestionados, que es un paso, pero no creo que vaya a solucionar nada, sino en reducir la empresa en una especie de microempresas, donde conseguiríamos:

  • Eliminar michelines. Las microempresas que funcionan, funcionan, y las que no, se eliminan.
  • Sin grasa, vamos más rápido. Pesamos menos, funcionamos mejor. No hay lastres.
  • La gestión sería más sencilla y menos costosa en dinero y en tiempo.
  • Se podrían establecer acuerdos de cooperación con otras microempresas para que los costes fijos pudiesen ser más pequeños.
  • Aumenta la competitividad. Hay que competir, ya no hay madre que nos arrope, por lo tanto, hay que ponerse las pilas y diferenciarte, por lo que esa necesidad de diferenciación se manifestaría en una mayor sensibilidad hacia la innovación de verdad (no de herramienta marketingiana).

Esto no es más que algo que se me ha ocurrido esta tarde y comparto con vosotros. Puede que esté muy equivocado, o quizá no tanto. Puede que no esté desarrollada la idea, bueno, no lo está para nada. Seguiré dándole vueltas para la próxima traer algo con más jugo.

Hablamos.


Entre charla y charla

Este cuatrimestre está siendo sin duda el de las charlas. Hemos asistido a varias hasta la fecha, el más interesante sin duda ha sido la de Raúl Hernandez, pero he estado en otro par y en la de Josu Ugarte (identidad digital cero, para variar), actual Director de Innovación e Internacionalización de Mondragón, dentro del programa de Ekiten. En esta última charla se habló sobre todo de la experiencia de Josu (aunque igual no proceda llamarle por su nombre lo voy a hacer, que esto es un blog, por lo cual, algo informal, las quejas en los comentarios por favor), que ha estado presente en la implantación de filiales de Fagor Electrodomésticos en Marruecos, Polonia y Francia. El volúmen de apuntes que cogí en esta charla es bastante inferior que el de la charla de Raúl y las reflexiones que voy a hacer sobre lo que dijo tmapoco van a ser tan profundas, pero tengo que hacer un ensayo para entregar sobre el tema y escribir este post me ayudará a tener las ideas un poco más organizadas, aunque parezca que esté haciendo el doble de trabajo.La verdad, no me esperaba una charla tan multitudinaria, hay que decir que muchos de los que estabamos (sobre todo alumnos) era por obligación y no por deseo, cosa que me pareció una pequeña encerrona, pero bueno, no fue tan duro. Ha habido peores encerronas en lo que llevamos de carrera.

Hay que anticiparse al futuro, nos dijo, hay que tener visión, pasión y determinación para ello. Me parece muy bien que se diga que hay que mirar hacia delante, pero que me lo diga una persona que pertenece a una organización que a duras penas mira el presente me da qué pensar, aparte de que la presentación fuese del año 2005 (anda que no ha llovido desde entonces). Claro que hay que mirar al futuro, anticiparse a él para poder obtener una ventaja competitiva. Cualquier alumno sabe eso, si ha dado algo de planificación estratégica se lo habrán repetido miles de veces. Pero qué pasa cuando miramos al futuro y nos olvidamos del presente? El cambio existe, es actual, no es algo que todavía no ha llegado. Los focos productivos y los grandes mercados están cambiando en la geografía mundial, India y China ya no son paises emergentes, YA son potencias. En algunos sectores va a ser difícil abrir mercados en dichos países porque va a ser difícil competir con las marcas locales o con las multinacionales que ya se han instalado en ellos. La movilidad de los capitales y las personas es algo que se está dando, y si no se está dando en nuestras empresas deberíamos de preguntarnos por qué. Se nos habló de anticipación estratégica, hay que adaptar las estrategias a un entorno competitivo cada vez más inestable, donde el capital-riesgo ha hecho que sea más fácil emprender y donde los cambios son más veloces. Como motores de este cambio nos habló de la globalización con los paises emergentes como bandera, del envejecimiento de la población y las energías emergentes. Yo le añadiría internet y todas las posibilidades que ha traido. Creo que nos habló demasiado sobre el futuro y se olvidó del presente, cosa que creo que está pasando mucho en organizaciones maduras. Hay que observar un poco más y planificar un poco menos, las cosas están pasando y hay que ser conscientes de ello. No se puede pretender augurar nada si no se ve lo que existe hoy en día.

Me llamó la atención (y mucho) la manera de “abrirse” que nos contó. Digo “abrirse” porque no sabría decirlo de otra manera. En el sector de los electrodomésticos, la cantidad de empresas que operan ha disminuido de forma drástica, lo cual hace que los competidores tengan mayor cuota de mercado cada uno. Me dio la sensación de que es un sector que ha caminado demasiado tiempo por las sendas de Miamoto Musashi y Sun Tzu, es decir, por el lado del “un buen enemigo es un enemigo muerto”. La forma de “matar” al enemigo puede ser por adquisición o por eliminación directa. Quizá, me quedé con esta sensación por el ejemplo que puso de una buena gestión empresarial: “El Príncipe” de Maquiavelo. Con estos precedentes no es difícil entender porque existe tanto miedo a la apertura en estas empresas. Para mí, esto es lo que abrió lo que he llamado “el lado oscuro”. Es decir, la enumeración de esas prácticas que desde nuestra humilde posición intentamos erradicar. Las perlas:

  • Los jefes son los líderes.
  • El contacto con las administraciones locales es importante para no tener problemas.
  • Gracias a la obra social, las cooperativas evitan pagar impuestos.

No voy a empezar aquí a despotricar sobre el obsoleto organigrama que existe en estas empresas, ni de como pueden tener más o menos “ayudas” gubernamentales. Creo que no procede hacerlo, ya que se ha hablado de ello largo y tendido en infinidad de blogs. Sin embargo, no deja de ser algo que me llama la atención cómo esta gente puede estar hablando a lo que se supone debe ser la siguiente generación de gestores sobre emprendizaje, innovación e internacionalización. Y todo esto con una presentación donde se decía que hacía falta trabajadores cuando hay 3.500.000 de parados. Me gustaría ver, si ocurre, como se adaptan las cooperativas de la corporación Mondragón si ocurre al final el cambio de poder en esta nuestra Comunidad Autónoma, después de tantos años unidos al partido, pero esa es otra historia de la que no procede hablar.


Se me mueve la silla…

…y por mucho que quiera no voy a conseguir que pare. Una gran frase que define la percepción que tiene cierta gente en las organizaciones sobre esta ¿revolución? llamada Web 2.0. La escuché de boca de Raúl Hernández González, Consultor Digital. Web 2.0 y Empresas, Desafíos y Oportunidades fue el título de la charla que dio en ULMA y estuvo bien acompañado por David e Iker Merchan (un placer conocerte). Ya que este post llega un poco tarde y tengo que escribir algo parecido para el blog de la asignatura de Aitor, me centraré en las reflexiones que generó en mí esta charla y dejaré la crónica para el otro post.

La primera cosa que me llamó la atención fue la metáfora de las ranas hervidas. Si los cambios son incrementales, nos vamos acostumbrando a ellos; si los cambios son radicales, nos impactan. Lo que pasa es que no todos entramos a la vez en la cacerola para que nos hiervan. Es decir, independientemente de la naturaleza del cambio, existen los lead-users, que se adaptan mucho más rápido y con mucho menos impacto a los cambios ya que están en constante búsqueda (lease techies, freakies, geeks y demás catalogaciones); y existen los usuarios más tardíos, los que se adaptan más tarde y muchas veces empujados por los primeros, que normalmente, ya están en otra fase del cambio más avanzada. Creo que lo que hace que la rana salte fuera de la cazuela, aparte de la naturaleza del cambio, es también el contraste que existe entre estos dos tipos de usuarios, ya que las personas se sienten cómodas si van al ritmo de la masa, pero no se sienten cómodas si alguna minoría intenta mover a la masa cuando el ritmo ha cambiado. No estoy hablando de cambiar el ritmo, sino de adaptarse al nuevo ritmo, porque ya ha cambiado, nos guste o no. A los que más les cuesta cambiar es a las empresas que llevan muchos años al mismo ritmo incluso si la empresa es joven, ya que los valores que se han transmitido han sido los de “siempre lo hemos hecho así, por qué cambiar?” o “nos va bien así, por qué cambiar?”. No darse cuenta de los cambios del entorno significa morir como empresa, no adaptarse, alta probabilidad de muerte. Las personas pueden ser jóvenes pero pueden tener valores muy ancestrales. 

En un entorno web, sobre todo en uno 2.0, la tecnología no es relevante, lo son los hábitos sociales y en consecuencia las personas. Las empresas tienen una relación de amor-odio con las personas, son sus clientes pero también son los clientes de la competencia, evolucionan a un ritmo distinto a las empresas y en muchos casos (en la mayoría) las personas se adaptan a las empresas, rara vez ocurre al revés. Las empresas suelen tener el poder, suelen dominar los canales de comnicación. La web 2.0 supone un canal multidireccional, fuera del control de las empresas, lo cual supone un contrapoder. Los empleados hablan de la empresa, los usuarios hablan de la empresa, la comunicación oficial de la empresa se cuestiona, las relaciones laborales se dan en otros canales a los oficiales,… La comunicación es cada vez más informal y directa, fluida. Existen dos posiciones ante este nuevo entorno: rechazarlo y forzar a las personas a alinearse con la empresa, o aceptarlo y alinear la empresa a las personas. El trabajo se diluye para algunas personas, es imposible que lo haga para el operario de una máquina en este presente que vivimos, pero para otro tipo de trabajos se están mezclando las herramientas domésticas y las profesionales. Utilizamos delicious para etiquetar páginas relacionadas con el trabajo como con nuestro hobby, messenger para comunicarnos con amigos como con compañeros de trabajo, gmail para gestionar nuestro correo personal y profesional,… Da lo mismo de que empresa sea, pero cada vez utilizamos más herramientas online para gestionar nuestras vidas personales, sin embargo, algunas empresas (la mayoría) se muestra contraria a su uso profesional porque escapa de su control, porque creen que no sirven, porque no saben ver cómo aplicar estas herramientas “inofensivas” y gratuitas (la mayoría) a su empresa. Si tienes una herramienta más eficaz en casa, por qué no la ibas a llevar al trabajo? Imaginemos que somos jugadores de futbol y que el equipo nos regala unas botas para jugar, pero que tenemos en casa unas mejores. Olvidemonos de los patrocinios, jugaríais con las que os da el equipo o con las que tenéis en casa? Pues algo parecido pasa con este tipo de herramientas.

Sobre todo en entornos industriales, se ha perdido la capacidad de observar por ganar capacidad de producción. Tengo la sensación de que se ha estado mirando demasiado tiempo al producto y poco tiempo a cómo ha evolucionado la sociedad para adaptar la empresa a todos esos cambios. Además, tengo la sensación de que se le ha dado demasiada importancia al marketing, o mejor dicho, que se ha considerado el marketing como aquello que lo maquilla todo. Sin embargo, la sociedad ha avanzado a unos campos donde el marketing ya no puede maquillar las patas de gallo aunque se le eche kilos de pintura. Y esto da miedo, porque, repito, se ha perdido el control absoluto.

Hubo un momento clave, para mí, en la mesa redonda posterior, donde se habló sobre la importancia de educar. Sí, hay que educar. Hay que educar desde niños hasta mayores en el uso de estas herramientas, en el uso de la web 2.0, en la gestión de la incertidumbre y sobre todo, en observar lo que pasa alrededor para poder actuar. Con esto no quiero decir que haya que observar para planificar, se puede ir observando mientras se va haciendo y educando en todo ese proceso. Porque ahora es la web 2.0, pero luego será otra cosa y si nos ceñimos a usar y entender estas herramientas sola y exclusivamente, porque eso sería parchear el presente para que aparezcan los agujeros otra vez en el futuro. Sobre todo, hay que educar para el cambio, aprender a cambiar y a adaptarnos a esos cambios. Porque todavía, aunque algunos seamos jóvenes, nos cuesta horrores cambiar y adaptarnos a los cambios. The kids grow up… and become the market.

Raúl, espero que te hayan dado que pensar estas reflexiones un poco tardías, no ha sido un feedback al uso pero creo que escribir una simple crónica no hubiese aportado nada a esta discusión que se está creando alrededor de la web 2.0 y siento haber tardado tanto, estos días he estado un poco acatarrado y bastante cabreado y frustrado, porque ante todo, somos personas y a las personas les pasan estas cosas a lo largo de sus vidas. Lástima que haya coincidido.


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