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La clase hacker June 9, 2008

Posted by jguridi in : etica hacker , 2comments

Tal y como os comenté en un post anterior, he encontrado cosas curiosas en mi paseo por la blogosfera buscando blogs relacionados con la ética hacker. También escribí un post relacionando esta ética del trabajo con la política y la verdad es que he encontrado bastantes cosas que recogían esta relación. Al parecer, los hackers tienden a la izquierda más radical en cuanto a posicionamiento político, no sé si es por su naturaleza antiautoritaria o por otras razones que aún desconozco pero hay mucha literatura escrita sobre esto en la red. Entre toda esa literatura, me ha parecido interesante tratar el texto de Mckenzie Wark llamado “A Hacker Manifesto“. La versión que he leído ha sido la 4.0 y ha sido traducido al castellano por Sensei Magnus. El texto está dividido por apartados dedicados a un concepto, sin embargo, no trataré todos en este post ya que creo que exponer la parte más puramente política no procede en este blog.

La relación de la que hablaba antes, entre los hackers y la política se puede ver en la idea que planea sobre todo el texto: Los hackers constituyen una clase abstracta que todavía “debe hackearse a sí misma para manifestar su propia existencia”.

Los fieles saben también que el hacker tiene una relación especial con el dinero, es un tema que dio bastante juego (aquí y aquí) y que todavía no ha quedado del todo claro en este blog. Wark identifica una afinidad entre la clase hacker y la economía del regalo. “El trueque de información no da espacio al debate sobre la información como propiedad, pues la información no necesita sufrir el artificio de la escasez una vez liberada del mercado”. Me explico. O mejor dicho, os cuento lo que he entendido. En una economía del regalo no existe el valor cuantitativo, sino el cualitativo. En una economía de mercado se cuantifican las cosas con el criterio del valor relativo que representa su escasez. Si un producto es escaso, tendrá mayor valor y al revés. Cuando alguien privatiza algo, como la información, esta haciendo de este bien un bien escaso, Puede ser que no por su cantidad pero sí por su acceso restringido. Por lo cual, si la información es de libre acceso no existe un mercado en el que venderlo, ni existe un sentido de la propiedad. En este caso, solo queda el trueque como la única vía de intercambio.

La educación es una disciplina cerrada, dirigida a crear un tipo específico de personas. Se podría decir que, actualmente, se puede comparar la educación con la fabricación de productos de características estándares, formar personas que piensen y actúen de una manera predeterminada. Por lo cual, se puede llegar a la conclusión de que existe una diferencia entre educación y conocimiento. La educación puede ser un medio para adquirir dicho conocimiento, pero no es el único. Además, ese carácter controlado de la educación hace que el conocimiento adquirido sea más escaso en recursos. Digamos que nos enseñan lo que ellos quieren que sepamos, no lo que nosotros queremos saber. “La educación ‘disciplina’ el conocimiento, segregándolo en ‘campos’ homogéneos, dirigidos de forma adecuada por guardianes ‘cualificados’ encargados de vigilar la representación del campo”. La educación se ha convertido en “contenido a ser comercializado como mercancía”.

El hacker, o la clase hacker dice Wark, busca el conocimiento más que la educación. No se contenta con lo dicho y busca algo que se escape de ese control, de esa comercialización. “El conocimiento del hacker implica en la práctica, una política de información libre, aprendizaje libre, el trueque como resultado de una red de pares. El conocimiento hacker implica también una ética del conocimiento, sujeta al clamor del interés público y libre de subordinación a la producción mercantilista.”

Y creo que ya he escrito bastante, así que no os voy a retener más en la lectura de este post, mis fieles lectores.

Enseñando la ética hacker May 22, 2008

Posted by jguridi in : etica hacker , 4comments

Segundo post dedicado a esa exploración que estoy llevando a cabo en la blogosfera. Esta vez, voy a dejar a un lado la política y voy a entrar de lleno en la educación, concretamente, en una especie de escuela de hackers.

Hacker Teen es una escuela en la red, creado por el grupo 4Linux de brasil. Está dirigido a adolescentes de entre 14 y 19 años y tiene como objetivo creación de expertos en tecnologías de la información. Más concretamente, tiene por objetivos la promoción de la ética hacker, prevenir que los jovenes se conviertan en crackers, fomentar la actitud emprendedora y preparar a los jovenes para trabajar con redes y seguridad informática.

Es curioso el plan de estudios, algo a lo que no estamos acostumbrados por estas latitudes. La metodología de trabajo también no es que sea de lo más común. 100% telemático, utilización exclusiva de Linux, apuesta por el emprendizaje en internet, 6 niveles de aprendizaje de 4 meses de duración cada uno, clases sobre ética hacker, … Algo bastante novedoso, tal y como lo calificó el Harvard Business Review. Lo que más me ha llamado la atención es que la página (y por tanto el marketing) está dirigido a los jóvenes y a sus padres por separado, con un lenguaje distinto y diferentes argumentos.

Un ejemplo claro de la práctica de la ética hacker, me parece a mí. Os recomiendo que le dediqueis un poco de tiempo a esta propuesta, sobre todo la gente que trabaja en educación, para ver que hay formas diferentes de hacer las cosas. Como dicen ellos, se puede hacer “edutainment”.

Relaciones imposibles May 20, 2008

Posted by jguridi in : etica hacker , 1 comment so far

Estos días ando enredando en la blogosfera en busca de blogs que hablen sobre ética hacker y he encontrado un par de cosas interesantes. Por ahora os hablaré de una en concreto, sobre una idea que twitteé hace un tiempo a raíz de una conversación con David. La relación existente entre los hacker y las prácticas anarquistas. Para ello ha llegado hasta mis manos un texto que resume un libro de un tal Christian Imhorst, titulados Die Anarchie der Hacker (La Anarquía de los Hackers) el libro y Anarquía y el código fuente el texto. Para mi gusto está escrito de manera bastante caótica y no expresa claramente las ideas que pone sobre el papel, pero se pueden sacar algunas conclusiones de su lectura.

Está prácticamente basado en Richard Stallman, anarquista autoproclamado, y en el anarquismo estadounidense, que tiene un significado distinto al europeo. Se entiende que es “la única critica constructiva radical a la sociedad liberal” de USA, en palabras de David DeLeon (The American Anarchist, 1978) y establece dos tipos de anarquistas, los de derechas, que opinan que el gobierno no debe intervenir en sus acciones ni regular el mercado, y los de izquierdas, a favor de la unión y la cooperación libre entre personas. Esta división surge a raíz de la inestabilidad de los ideales anárquicos, ya que “es una teoría de adaptación a las circunstancias”.

Aparece una relación entre la ética hacker y el anarquismo en los ideales: acceso libre al conocimiento, “descentralizado, antiburocrático y antiautoritario”. Existe un interés común de cambiar el concepto de propiedad, y pone como ejemplo las licencias GPL del software libre, para explicar que el programador se reserva el derecho de autoría pero la comunidad tiene el derecho a modificar y distribuir la obra. En otras palabras, la idea es pasar de la propiedad privada a la propiedad colectiva, no solo en el software, sino en todos los aspectos que exista la propiedad intelectual.

Después, entra en una discusión de la que poco he podido sacar en claro, sobre las licencias GPL y BSD; Linux y GNU; Stallman, Raymond y Torvalds; y una interpretación un tanto liosa de La Catedral y El Bazar de Raymond. Espero que el libro sea más concreto y más claro en sus explicaciones, si llega a mis manos, ya os contaré.


Caminando por Babel April 24, 2008

Posted by jguridi in : Eric S. Raymond, etica hacker , 1 comment so far

Hoy voy a repetir personaje a tratar y no, no es Himanen. Voy a hablaros de Eric S. Raymond de nuevo, esta vez de su publicación “La Catedral y el Bazar” y para mi sorpresa (sobre todo después de lo comentado por Iñaki en la anterior entrada sobre Raymond), esta vez el tono es más correcto y ya no parece tan prepotente. Al lió.

Sigo tratando el tema de la ética hacker, y Raymond sigue poniendo el ejemplo del software libre para expresarla. Esta vez, nos viene a decir las ventajas que tiene el modelo Bazar frente al modelo Catedral en la creación de software, sobre todo en la de gran envergadura, como sistemas operativos o herramientas grandes. El modelo Catedral viene a representar a un grupo cerrado de unos pocos eruditos trabajando en un proyecto de la que no se publican versiones experimentales hasta tener más o menos un resultado. En contraposición, el modelo Bazar representa a un grupo “colmado de individuos con propósitos y enfoques dispares” que hacen público todo el proceso para ir enriqueciéndolo desde el principio.

Linus Torvalds dijo “libere rápido y a menudo, delegue todo lo que pueda, sea abierto hasta la promiscuidad” y esto sorprendió a Raymond, más aun cuando vio que el modelo Bazar parecía funcionar bien. Se animó a lanzar un proyecto de software libre para poder comprobar de manera consciente este modelo de creación, que empezó con un problema con el correo electrónico y terminó en un programa llamado Fetchmail. Este proyecto aparece estructurado en lecciones que Raymond nos imparte.

Aunque algunos trabajen a cambio de un salario en programas que no necesitan, la necesidad de solucionar problemas o hacer más fácil una tarea suele ser la causa más común de emprender un proyecto SCA (Software de Código Abierto), además de las ganas de saber más sobre cierto problema o tarea que ha creado curiosidad en el hacker. Me gustaría resaltar la palabra “personales” de la primera lección, ya que si nace de una necesidad o curiosidad personal la implicación de la persona en el trabajo será completa, mientras que si no existe esa necesidad, como en el caso del trabajador a cambio de un salario al que no le interesa lo que programa, tanto la implicación como la motivación serán menores, y por lo cual, la eficiencia se verá mermada.

Siempre es más fácil coger algo que ya está hecho y modificarlo que empezar a construirlo desde el principio. Recuperamos la idea de que “Ningún problema tendría que resolverse dos veces” que escribió en “Cómo convertirse en hacker”. Deberíamos empezar reutilizando todas las partes que funcionan bien y modificar solo aquella que da problemas, aunque al final acabemos con algo completamente distinto en todos los aspectos. Es un método bastante utilizado entre los estudiantes en trabajos que se repiten año tras año en la universidad, coger trabajos de años anteriores y partir de ahí reutilizando todo aquello que se pueda.

Aunque cueste hacerlo, habrá un punto en el que será necesario desechar al menos una parte de la solución inicial porque uno se habrá dado cuenta de la realidad del problema y que hay otra solución mejor que la que había empezado a construir, así que “disponte a empezar de nuevo al menos una vez”.

Raymond tenía esta creencia y en el caso que cuenta en este texto, pasó de enviar una serie de mejoras de un programa (fetchpop) a identificar las partes que más interesantes le parecían de dos programas (fetchpop y popclient), hacerse cargo de una de ellas (popclient) y crear uno que integrase lo bueno de los dos con algunas mejoras adicionales (fetchmail). Este cambio explica el modo en el que los proyectos evolucionan en el software libre, pasando el control de una persona a otra cuando se ha perdido el interés e implementando mejoras a estos programas en la medida de lo posible.

Si consideras que el usuario también tiene esa necesidad y que puede ser una parte importante en la creación de software, en otras palabras, si eres consciente de que entre los usuarios hay otros hackers y si liberas código según lo vas generando, te darás cuenta que “pueden convertirse en magníficos asistentes”. Además, los usuarios pueden hacer que se produzca el cambio de rumbo en el proyecto que antes he citado.

El modelo Catedral se basa en la creencia de que liberar código de primeras versiones era una “mala política”, ya que suelen tener muchos errores y pueden ser agotadores para los usuarios. Por eso, se libera poco y cuando la mayoría de los errores están ya depurados. En el modelo Bazar, pasa todo lo contrario. Torvalds le dio una intensidad de publicación acorde con la complejidad del proyecto (en su caso, el kernel de Linux), “manteniendo a sus usuarios-hackers-asistentes constantemente estimulados y recompensados con la exhibición y mejora constante, casi diaria, de su trabajo”. En lo relativo a escuchar a los clientes, Raymond defiende que aunque no le den dinero a cambio del software (por ser libre), debe de seguir escuchándoles, ya que programa para y con ellos.

Si unos pocos tienen que revisar un programa, buscar los errores y depurarlos (modelo Catedral) lo más probable es que tarden mucho tiempo y además no aseguran que se encuentren todos los errores. Sin embargo, si hay muchos usuarios revisando un programa simultáneamente (modelo Bazar), detectaran más errores y en menos tiempo que los anteriores, dándose la posibilidad de que no sea la misma persona la que encuentre el error y la que lo resuelva. Esto ocurre gracias a que cada usuario tiene una forma distinta de evaluar el programa.

Trata de definir a ese líder-coordinador y a las motivaciones que llevan a una comunidad a seguir a ese líder. El líder ha de ser capaz de atraer a los demás usuarios hacia su trabajo no por coerción, sino por sus hábitos de cooperación. Raymond pone un pasaje del anarquista Piotr Kropotkin en “Memorias de un revolucionario” como ejemplo:

Habiendo sido criado en una familia que tenía siervos, me incorporé a la vida activa, como todos los jóvenes de mi época, con una gran confianza en la necesidad de mandar, ordena, regañar, castigar y cosas semejantes. Pero cuando en una etapa temprana, tuve que manejar empresas serias y tratar con hombres libres, y cuando cada error podría acarrear serias consecuencias, yo comencé a apreciar la diferencia entre actuar con base en el principio de orden y disciplina y actuar con base en el principio del entendimiento. El primero funciona admirablemente en un desfile militar, pero no sirve cuando está involucrada la vida real y el objetivo solo puede lograrse mediante el esfuerzo serio de muchas voluntades convergentes.

De éste texto Raymond resalta el concepto de trabajar con “muchas voluntades convergentes”, distintos individuos con inquietudes distintas trabajando en el mismo proyecto y que solo consiguen un resultado satisfactorio mediante el entendimiento entre todos ellos. Además, señala que el hacker (sea líder o no) trabaja por una reputación entre los demás, por “satisfacción de su ego”. Un líder no debe imponer su proyecto a sus colaboradores, ya que así, se producirían resultados de menor calidad, sino que debe estimular el ego de los demás para que estos trabajen de manera voluntaria recibiendo el reconocimiento por parte de la comunidad como recompensa.

Después de todas estas lecciones (hay más pero he quitado las que me parecían más técnicas) Raymond se lanza a describir las condiciones necesarias para poder desarrollar el modelo Bazar.

Y es que “si se tiene las miradas suficientes, todas las pulgas saltarán a la vista”.

Me llamo Lups, digo, Kohfam April 18, 2008

Posted by jguridi in : Pau Contreras, etica hacker , 1 comment so far

Estos días he estado leyendo el libro “Me llamo Kohfam. Identidad hacker: una aproximación antropológica”, de Pau Contreras, que me dejo David. Como veis, he vuelto a lo clásico (leer, sacar ideas de lo que leo).

En este libro se trata sobre todo el tema del hacking o cracking (depende del prisma con el que se mire) en el ámbito de la TV digital en España. El autor, ha querido así investigar un terreno nuevo (en el momento de la publicación del libro lo era) entorno al que se crearon grupos de hackers. De todos los aspectos tratados he desechado los aspectos puramente técnicos que se cuentan (porque no vienen a cuento en este blog, si queréis saber de ellos tendréis que leer el libro o consultar otras fuentes) y he cogido aquellos que me interesaban, que básicamente hablan sobre redes y como no, sobre hackers y su ética.

Utilizando sobre todo las conversaciones con un hacker llamado Kohfam, Contreras expone el concepto de hacker como algo “parecido a un científico o investigador”, que intenta saciar su curiosidad para después compartir con la comunidad los resultados de esa investigación. “Hacker es aquel que domina la tecnología y se empeña en conocer el funcionamiento de algo”. Además, enfatiza durante todo el libro el carácter no lucrativo de estas actividades y su rechazo a los grupos de lamers y piratas, oportunistas con el único fin de utilizar el trabajo de los demás para su propio interés y lucro. Sobre la ética del hacker cita unos valores que ya expuso David con suficiente claridad.

Lo que más me ha interesado de esta lectura son los diferentes conceptos que trata sobre las redes sociales y los comportamientos que tienen los nodos (las personas integrantes de esa red) dentro de esa red. El grupo de hackers que es el objeto de estudio en este libro tenía una manera de organizarse concreta, que se basaba en un proyecto de investigación entorno al cual se unían “durante un periodo de tiempo variable, (…) un conjunto de individuos de procedencia muy diversa”. El grupo se organizaban entorno a un “núcleo” formado por hackers que por sus acciones habían ganado cierta reputación en la comunidad y que se consideraban “maestros”, a los que se les añadían desde novatos sin experiencia pero con ganas de ayudar hasta “maestros” de otros proyectos que querían colaborar en la comunidad. Para explicar esta forma de organización, introduce los conceptos de sociedad-red, identidad-red, individualismo en red e inteligencia-red.

De hecho, estos elementos son repetidamente tratados durante todo el libro. No hablaré más sobre ética hacker, ya que todo lo que explica ya lo he comentado por aquí o ya os he dejado donde mirar. Sobre la capacidad de compartir su conocimiento de los hackers y la importancia de ésta, no tengo mucho que decir sin que me repita, solo que el hacker que comparte su conocimiento adquiere un grado de estatus o reconocimiento social por su trabajo, lo cual implica que cuanto más se comparta, más reconocimiento obtendrá por parte de la comunidad. Me ha llamado la atención una frase de uno de los integrantes de la comunidad estudiada en este texto, “si el resultado de un proyecto publico no puede ser divulgado, el proyecto no debería de ser publico”, donde se ve la importancia que le dan los hackers al hecho de compartir los resultados de un proyecto. En lo que se refiere al estatus, viene determinada no solo por su capacidad de compartir, además, que esa información conocida sea cierta y adecuada (implica un alto nivel de conocimiento sobre la temática en la que se clasifica el problema a resolver) y el respeto a los valores de la ética hacker hacen que el estatus obtenido por el reconocimiento de la comunidad sea mayor o menor. “La capacidad de innovar, de diseñar soluciones creativas a los problemas a los problemas técnicos y de crear riqueza en forma de conocimiento, no constituye, por sí sola, un determinante de estatus. Lo más importante, lo que realmente establece el prestigio del hacker, es la capacidad de compartir“.

En “Me llamo Kohfam” he tenido la sensación de que le daba más importancia al tema de estatus (aparte de los temas técnicos de TV digital, decodificadores, y demás) que a la forma que tienen de organizarse los hackers o a su ética del trabajo. Se le da mucha importancia también al hecho de compartir, de publicar la información que van obteniendo según van avanzando en sus proyectos. He echado en falta un poco más de profundidad en lo que se refiere a la percepción de los hackers sobre el dinero, el tiempo o las motivaciones que impulsaban a estos hackers a estar cruzando constantemente de un lado a otro de la línea de la legalidad. Aun así, me ha gustado su lectura y os la recomiendo si queréis leer algo más que Himanen (tenía que decirlo, un post sin él no es lo mismo) sobre los hackers y sus comportamientos. ¿Os estropeo cuento el final? Ganan los buenos y la chica se va con el protagonista. Jejeje….

El dinero y la motivación April 4, 2008

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En el primer post sobre Himanen y su libro “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”, dije lo siguiente: “El hacker no considera el dinero como una motivación, como un valor en sí, sino que su motivación incrementa a medida de que su trabajo genera un valor social”. Este comentario pudo dar pie a malentendidos que aclare un poco en la posterior nota explicativa, pero prometí que profundizaría más en el tema del dinero como motivación. Y aquí vengo, otra vez con Himanen.

Empieza con lo que el dinero supone para la ética protestante, para luego poder compararla con lo que se entiende por este concepto en la ética hacker. Según nos dice, Weber consideraba el dinero como el bien supremo, como un fin que había que acumular cuanto más, mejor. De hecho, tanto el trabajo como el dinero se consideran un fin en la ética protestante, lo cual es una paradoja ya que “si una persona realmente considera el trabajo como el valor supremo, no debe preocuparse de maximizar sus ingresos y si una persona considera el dinero su meta suprema, el trabajo deja de ser un valor en si para convertirse en un mero medio”. Esta paradoja se resolvía priorizando el trabajo antes y se resuelve subordinándolo al dinero ahora. En este tipo de ética del trabajo, el trabajo (valga la redundancia) “es una fuente de aceptación social” y casi toda relación social se crea o desarrolla en los entornos de trabajo, o al rededor de ellos.

Antes de explicar lo que el dinero supone para los hackers, voy a hacer un pequeño inciso y voy a explicar muy por encima lo que Herzberg piensa sobre la motivación humana. Fredrick Herzberg planteó en 1966 una teoría que la denomino “Teoría de los dos factores“. Según él, hay dos tipos de factores motivadores: los que motivan y los que previenen la desmotivación. A los primeros los llamó Motivadores, simplemente, y son los que hacen que el trabajador sienta una mayor satisfacción respecto a su trabajo, lo cual aumenta la eficiencia del trabajador. Son factores como el logro, el reconocimiento, la naturaleza del trabajo mismo y la responsabilidad. A los segundos, sin embargo, los llamó Higiene y son aquellos que si no se satisfacen reducen la eficiencia del trabajador, pero una vez satisfechos, no aportan un aumento en la motivación del trabajador, y por tanto, no hacen que el trabajador sea más eficiente. Como ejemplos, la buena gestión del negocio, el modo en el que son supervisados, las condiciones de trabajo y el salario.

Bien, una vez visto esto, se puede entender un poco mejor frases como “el reconocimiento en el seno de una comunidad que comparte su pasión es más importante y más satisfactorio que el dinero”. El hacker no elige su trabajo teniendo en cuenta como puede maximizar su beneficio económico, sino que elige como quiere vivir y luego piensa en como puede hacer que sea financieramente factible. Organiza su vida en torno a su pasión, no en torno al dinero. “Es mucho más difícil añadir otros valores a una vida organizada a partir del objetivo único de ganar dinero, que hacer financieramente factibles, incluso rentables, las empresas que desde una óptica personal resultan interesantes”. Sin embargo, los hackers también son de este mundo y necesitan el dinero para poder vivir. Esto les obliga en la mayoría de las veces a trabajar por cuenta ajena, y es en ese momento, pierden “el derecho a determinar sus propios ritmos vitales” y pierden todo derecho a poder compartir su trabajo libremente. Aun así, existen alternativas al trabajo por cuenta ajena. Se puede crear una empresa propia, adquirir acciones de una ya creada o convertirse en artesano, entre otros.

Es un tema complicado este del dinero, ya que a todos nos preocupa y ocupa gran parte del pensamiento de la gente que vive en esta sociedad, sobre todo de aquellos que no tienen gran solvencia o seguridad financiera. Se necesita dinero para obtener comida, un techo, un libro, un ordenador, música, ropa,… Incluso para escribir un blog (la conexión a la red no sale gratis). Y cuanto menos se tiene se convierte en una prioridad mayor; al revés, solo a veces. Todavía, a día de hoy, existe la creencia de que cuanto más mejor y yo me pregunto: ¿existe un punto intermedio? Es decir, ¿existe un punto donde el dinero que tengamos sea suficiente para cubrir nuestras necesidades y podamos dedicarnos a aquello que de verdad nos apasiona sin tener en cuenta si nos va a aportar una retribución económica? O planteado de otra manera, ¿existe una retribución suficiente para poder vivir holgadamente haciendo aquello que nos apasiona? Si existe, hay algunos que superan ese punto y otros que están por debajo en esta sociedad, y no necesariamente haciendo lo que les gusta, que son unos pocos los que tienen esa suerte.

Resumiendo, “Cuando el dinero se convierte en el fin superior por sí mismo, la pasión deja de ser un criterio esencial con el que discriminar las opciones de trabajo”. No sé si he aclarado algo o he liado más el tema.

Cómo hacer de uno mismo un hacker April 2, 2008

Posted by jguridi in : Eric S. Raymond, etica hacker , 9comments

Después de haber estado un tiempo ausente del barrio, voy a seguir hablando de hackers. He dejado de lado a Himanen (de momento) para coger un artículo de Eric Steven Raymond, titulado “Cómo convertirse en hacker”. Es un texto que habla básicamente sobre hackers informáticos pero como el mismo Raymond dice, “La mentalidad hacker no está confinada a esta cultura del software. Hay gente que aplica la actitud de hacker a otras cosas”. Sobre esto ya hablé cuando comente a Himanen.

Lo interesante de este texto es que ofrece unas directrices con las cuales uno puede llegar a ser un hacker, algo así como el camino que nos llevará a la iluminación. Según Raymond, la mejor manera de aprender un arte creativo es por imitación y nos invita a imitar la mentalidad (intelectual y emocionalmente) de un hacker.

Y deberíamos experimentar cierto placer o felicidad (“estremecimiento de tipo primitivo”, textualmente) cuando hayamos resuelto un problema, ya que solucionar problemas requiere esfuerzo y este a su vez requiere motivación. Aun así, es divertido ser un hacker, pero es una clase de entretenimiento que solo se consigue mediante el esfuerzo.

He aquí la razón por la que hay que compartir la información. El tiempo es cada vez un bien más valorado y se ahorraría mucho si nadie tuviese que resolver un problema ya resuelto anteriormente. De esta manera, se dedica todo el esfuerzo en resolver nuevos problemas que surgen continuamente.

El trabajo repetitivo impide al hacker utilizar su creatividad para resolver problemas. Por lo tanto, el hacker debe “automatizar las tareas rutinarias todo lo que se pueda” para poder dedicarse de pleno a aquello que le apasiona.

Cualquiera que pueda darte ordenes, puede obligarte a dejar de resolver ese problema que te esta fascinando. (…) Por eso, la actitud autoritaria debe ser combatida donde sea que se la encuentre, pues si se deja te asfixiara, tanto a ti como a otros hackers”. Los autoritarios no suelen ser propensos a compartir la información ni a cooperar en sus proyectos con otras personas, lo cual puede impedir al hacker realizar su tarea.

Deberíamos desarrollar las actitudes antes citadas pero no basta solo con la actitud para ser un hacker, hace falta “inteligencia, práctica, dedicación y trabajo duro”. Con esto conseguiremos desarrollar cierta competencia en las áreas de nuestro trabajo. Raymond destaca como buenas las competencias en habilidades que domina poca gente y las que exigen “agudeza mental, destreza y concentración”.

Aparte de estas directrices para desarrollar la actitud, un hacker debe desarrollar ciertas habilidades en el campo que este trabajando. Para ello necesita dominar herramientas que, no hace ni falta decirlo, irán cambiando con el tiempo. Esto obliga al hacker a tener capacidad para aprender a utilizar diferentes herramientas sin especializarse en una sola. Este aprendizaje no tiene que ser teórico, sino practico, para poder aprender directamente de la experiencia.

Otro concepto que desarrolla Raymond en este texto es el del estatus o reputación, que se consigue mediante la valoración que los demás hacen sobre nuestro trabajo y cuanto más compartamos nuestro trabajo adquiriremos mayor estatus. Él lo llama “donar” (“al donar tu tiempo, tu creatividad y el resultado de tu destreza”) y da otra serie de directrices para poder obtener “el respeto de los hackers”, de las que se pueden extraer las siguientes ideas:

Por último, nos ofrece unos consejos muy poco ortodoxos para poder desarrollar habilidades, sobre todo de estilo o forma, que nos pueden ayudar en la correcta comunicación de ideas. Cosas muy básicas que a veces olvidamos.

Personalmente no le veo mucho sentido a alguna de las actividades propuestas, se supone que son dirigidos a aquellos que se quieran convertir en hackers informáticos pero aparte de escribir correctamente no veo que utilidad pueden tener. “Por que estas cosas en particular y no otras es algo que no está completamente claro, pero todas están conectadas con una mezcla de la parte izquierda y la derecha de las habilidades de tu cerebro”. Parece ser que ayuda a utilizar la parte racional e irracional de nuestro ser.

Y otras muchas cosas son las que he encontrado en este “Como convertirse en hacker” de Eric S. Raymond, pero considero que no son relevantes por ser específicos de hackers informáticos (los lenguajes de programación mas sencillos, etcétera). Dos cosas me han llamado la atención considerablemente, que no tienen que ver con el tema: el tono prepotente que impera durante todo el texto y el FAQ (con preguntas como “¿Necesito odiar y golpear a Microsoft?”). Me ha recordado al personaje del Rey Xerxes en el film “300”, no se porque…

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Moldeando el tiempo March 14, 2008

Posted by jguridi in : Pekka Himanen, etica hacker , 1 comment so far

Y sigo a vueltas con el libro de Pekka Himanen “La ética del hacker y el espíritu de la era del informacionalismo”. Esta vez trataré el concepto de tiempo flexible, tal y como prometí.

Empiezo citando al propio Himanen: “Esta libre relación con el tiempo ha sido siempre típica en los hackers, personas que gustan de seguir su propio ritmo de vida”. La relación que tenemos con el tiempo no ha cambiado desde las primeras industrias y se siguen utilizando las directrices de la ética protestante. Hammer y Champy dicen: “Lo grave es que estamos en el siglo XXI con compañías diseñadas en el XIX” y se cumple a la perfección con el trato que se le da al tiempo.

De hecho, la optimización del tiempo se ha extendido a otros aspectos de la vida fuera del concepto de trabajo, más cercanos al ocio. Himanen nos ofrece un ejemplo sobre las influencias de esta optimización basada en el hogar: El hogar es automatizado para que se hagan las tareas lo más rápido posible, la comida a domicilio permite optimizar el tiempo porque no hay que cocinar y los padres intentan optimizar el tiempo que pasan con sus hijos buscando espacios de calidad (”en el tiempo de calidad, el tiempo de inactividad es minimizado o eliminado”, Himanen, 2001). El ocio se divide y se planifica concienzudamente.

Otro aspecto a destacar de la relación entre el tiempo y la ética protestante, además de la optimización, es lo que se llama trabajo-centrismo. El trabajo se coloca en el centro de la vida y esta se organiza entorno a él. Los horarios laborales son estrictos y regulares aunque las nuevas tecnologías hagan posible que estos sean más flexibles. Lo que pasa es que el camino que llevamos con la flexibilidad es el de fortalecer dicho trabajo-centrismo, que la disponibilidad del trabajador sea mayor.

Sin embargo, esto no es lo que la ética hacker busca. Los hackers optimizan su tiempo para poder disponer de más tiempo de ocio, es decir, que si a media jornada de trabajo, el hacker decide irse a recoger a los niños, darles de comer, llevarlos de vuelta a la escuela y volver al trabajo, lo puede hacer. “En la versión hacker del tiempo flexible, las diferentes áreas de la vida, como el trabajo, la familia, los amigos, las aficiones y demás, se combinan con mucha menos rigidez, de modo que el trabajo no siempre se halla en el centro del mapa”(Himanen, 2001). El hacker usa las nuevas tecnologías para poder aspirar a una vida menos optimizada y rutinaria, para poder eliminar los procesos aburridos de su vida. Aun así, la economía de la información sigue sin permitir variaciones individuales del horario de trabajo. Da la sensación de que solo algunas personas en la organización pueden asumir la responsabilidad por si mismas y los demás han de acatar lo dictado por dichas personas sin poner ninguna oposición, ya que para los “responsables”, los demás no tienen criterio suficiente para dirigir sus vidas.

El tiempo influye también y de manera clara en la creatividad. “De él dependen el éxito y la prosperidad de la empresa”, es la fuente más importante de productividad “y no es posible crear algo interesante si la premura de tiempo es constante o debe realizarse de una forma regulada”. No se puede ser creativo si hay que crear en el mismo sitio a las mismas horas de lunes a viernes. Se puede ser creativo si se establecen metas a medio plazo y se deja trabajar al creativo en diferentes sitios y horarios que él establezca.

Termino con una frase que (creo) sintetiza bien el concepto de tiempo flexible: “El trabajo forma parte del fluir continuo de nuestra vida, en la cual debe haber espacio, también, para otras pasiones”.


La pasión según Himanen March 13, 2008

Posted by jguridi in : Pekka Himanen, etica hacker , 1 comment so far

Se acerca semana santa, época de procesiones y de cultos cristianos a la pasión de cristo. Pero hoy no hablaremos de eso, hablaremos de otro tipo de pasión menos religiosa y más terrenal.

Sarah Flanery dice en el libro de Himanen: “Me embargaba una sensación total de entusiasmo… Trabajaba constantemente días enteros hasta terminar, y era estimulante. Había momentos en los que no quería parar”.

Linus Torvalds dice lo siguiente en el mismo libro: “Era divertido trabajar con ello”.

Son solo dos ejemplos de hackers que gozan con su trabajo. El hacker goza con su trabajo, le entretiene, o en otras palabras, le apasiona.

Como ya dije en el anterior post, se puede ser un hacker sin tener acceso a un ordenador o tecnología puntera. Un hacker es la persona que da importancia a lo que hace, que se involucra y se apasiona con su trabajo. Torvalds agrupa las diferentes motivaciones en tres: supervivencia, vida social y entretenimiento. El hacker utiliza el ordenador (o sus herramientas de trabajo) para satisfacer los impulsos de vida social y entretenimiento. Entretenimiento para Torvalds significa un ejercicio mental que comporta cualquier intento de explicar el universo, intrínsecamente interesante y capaz de plantear desafíos. En otras palabras, es aquello que uno encuentra interesante y que quiere compartir con los demás. Entretenimiento es para Torvalds lo que la pasión es para Eric Raymond.

Raymond nos propone una pregunta en el libro de Himanen: “¿Por qué te dedicas a diseñar programas en lugar de hacer alguna cosa para ganar dinero o pasar el rato?” Se puede sustituir el hecho de diseñar programas por cualquier otra cosa, pero lo interesante en este caso es preguntarse a uno mismo: ¿Por qué esto y no otra cosa? Porque nos apasiona eso y no otra cosa. Nos interesa, alimenta nuestra curiosidad y genera nuevas inquietudes. Se puede decir que nos divierte dicha actividad, aunque esto no quiera decir que dicha tarea sea siempre gozosa. El hacker es consciente de que habrá actividades dentro de esa tarea que sean menos interesantes (o más aburridas), pero están dispuestos a realizarlas ya que complementan la tarea. Raymond dice: “El trabajo duro y la dedicación se convertirán entonces en una especie de juego intenso en lugar de ser pura monotonía”.

Resumiendo, la pasión hacia su trabajo tiene un gran peso en la ética del hacker y siempre existirá la búsqueda de esa actividad que aporte un gozo para el hacker, sin dejar a un lado aquellas partes menos gozosas pero igual de necesarias.

La pasión según Monty Python.

Nota explicativa March 12, 2008

Posted by jguridi in : Linus Torvalds, etica hacker , 4comments

Una nota para aquellos que os ha lamado la atención lo de “El hacker no considera el dinero como una motivación”. Linus Torvalds dice en el prólogo del libro de Himanen lo siguiente: “Y el dinero, ¿es una motivación? El dinero sin duda es algo útil, pero la mayoría estaría de acuerdo en que el dinero per se no es lo que motiva en última instancia a las personas. El dinero motiva por lo que comporta, es el definitivo instrumento de trueque para conseguir lo que realmente nos interesa y preocupa.”

Profundizaré más en este tema en otro post, para que no haya dudas.

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