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El dinero y la motivación
En el primer post sobre Himanen y su libro “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”, dije lo siguiente: “El hacker no considera el dinero como una motivación, como un valor en sí, sino que su motivación incrementa a medida de que su trabajo genera un valor social”. Este comentario pudo dar pie a malentendidos que aclare un poco en la posterior nota explicativa, pero prometí que profundizaría más en el tema del dinero como motivación. Y aquí vengo, otra vez con Himanen.
Empieza con lo que el dinero supone para la ética protestante, para luego poder compararla con lo que se entiende por este concepto en la ética hacker. Según nos dice, Weber consideraba el dinero como el bien supremo, como un fin que había que acumular cuanto más, mejor. De hecho, tanto el trabajo como el dinero se consideran un fin en la ética protestante, lo cual es una paradoja ya que “si una persona realmente considera el trabajo como el valor supremo, no debe preocuparse de maximizar sus ingresos y si una persona considera el dinero su meta suprema, el trabajo deja de ser un valor en si para convertirse en un mero medio”. Esta paradoja se resolvía priorizando el trabajo antes y se resuelve subordinándolo al dinero ahora. En este tipo de ética del trabajo, el trabajo (valga la redundancia) “es una fuente de aceptación social” y casi toda relación social se crea o desarrolla en los entornos de trabajo, o al rededor de ellos.
Antes de explicar lo que el dinero supone para los hackers, voy a hacer un pequeño inciso y voy a explicar muy por encima lo que Herzberg piensa sobre la motivación humana. Fredrick Herzberg planteó en 1966 una teoría que la denomino “Teoría de los dos factores“. Según él, hay dos tipos de factores motivadores: los que motivan y los que previenen la desmotivación. A los primeros los llamó Motivadores, simplemente, y son los que hacen que el trabajador sienta una mayor satisfacción respecto a su trabajo, lo cual aumenta la eficiencia del trabajador. Son factores como el logro, el reconocimiento, la naturaleza del trabajo mismo y la responsabilidad. A los segundos, sin embargo, los llamó Higiene y son aquellos que si no se satisfacen reducen la eficiencia del trabajador, pero una vez satisfechos, no aportan un aumento en la motivación del trabajador, y por tanto, no hacen que el trabajador sea más eficiente. Como ejemplos, la buena gestión del negocio, el modo en el que son supervisados, las condiciones de trabajo y el salario.

Bien, una vez visto esto, se puede entender un poco mejor frases como “el reconocimiento en el seno de una comunidad que comparte su pasión es más importante y más satisfactorio que el dinero”. El hacker no elige su trabajo teniendo en cuenta como puede maximizar su beneficio económico, sino que elige como quiere vivir y luego piensa en como puede hacer que sea financieramente factible. Organiza su vida en torno a su pasión, no en torno al dinero. “Es mucho más difícil añadir otros valores a una vida organizada a partir del objetivo único de ganar dinero, que hacer financieramente factibles, incluso rentables, las empresas que desde una óptica personal resultan interesantes”. Sin embargo, los hackers también son de este mundo y necesitan el dinero para poder vivir. Esto les obliga en la mayoría de las veces a trabajar por cuenta ajena, y es en ese momento, pierden “el derecho a determinar sus propios ritmos vitales” y pierden todo derecho a poder compartir su trabajo libremente. Aun así, existen alternativas al trabajo por cuenta ajena. Se puede crear una empresa propia, adquirir acciones de una ya creada o convertirse en artesano, entre otros.
Es un tema complicado este del dinero, ya que a todos nos preocupa y ocupa gran parte del pensamiento de la gente que vive en esta sociedad, sobre todo de aquellos que no tienen gran solvencia o seguridad financiera. Se necesita dinero para obtener comida, un techo, un libro, un ordenador, música, ropa,… Incluso para escribir un blog (la conexión a la red no sale gratis). Y cuanto menos se tiene se convierte en una prioridad mayor; al revés, solo a veces. Todavía, a día de hoy, existe la creencia de que cuanto más mejor y yo me pregunto: ¿existe un punto intermedio? Es decir, ¿existe un punto donde el dinero que tengamos sea suficiente para cubrir nuestras necesidades y podamos dedicarnos a aquello que de verdad nos apasiona sin tener en cuenta si nos va a aportar una retribución económica? O planteado de otra manera, ¿existe una retribución suficiente para poder vivir holgadamente haciendo aquello que nos apasiona? Si existe, hay algunos que superan ese punto y otros que están por debajo en esta sociedad, y no necesariamente haciendo lo que les gusta, que son unos pocos los que tienen esa suerte.
Resumiendo, “Cuando el dinero se convierte en el fin superior por sí mismo, la pasión deja de ser un criterio esencial con el que discriminar las opciones de trabajo”. No sé si he aclarado algo o he liado más el tema.
Moldeando el tiempo
Y sigo a vueltas con el libro de Pekka Himanen “La ética del hacker y el espíritu de la era del informacionalismo”. Esta vez trataré el concepto de tiempo flexible, tal y como prometí.
Empiezo citando al propio Himanen: “Esta libre relación con el tiempo ha sido siempre típica en los hackers, personas que gustan de seguir su propio ritmo de vida”. La relación que tenemos con el tiempo no ha cambiado desde las primeras industrias y se siguen utilizando las directrices de la ética protestante. Hammer y Champy dicen: “Lo grave es que estamos en el siglo XXI con compañías diseñadas en el XIX” y se cumple a la perfección con el trato que se le da al tiempo.
De hecho, la optimización del tiempo se ha extendido a otros aspectos de la vida fuera del concepto de trabajo, más cercanos al ocio. Himanen nos ofrece un ejemplo sobre las influencias de esta optimización basada en el hogar: El hogar es automatizado para que se hagan las tareas lo más rápido posible, la comida a domicilio permite optimizar el tiempo porque no hay que cocinar y los padres intentan optimizar el tiempo que pasan con sus hijos buscando espacios de calidad (“en el tiempo de calidad, el tiempo de inactividad es minimizado o eliminado”, Himanen, 2001). El ocio se divide y se planifica concienzudamente.
Otro aspecto a destacar de la relación entre el tiempo y la ética protestante, además de la optimización, es lo que se llama trabajo-centrismo. El trabajo se coloca en el centro de la vida y esta se organiza entorno a él. Los horarios laborales son estrictos y regulares aunque las nuevas tecnologías hagan posible que estos sean más flexibles. Lo que pasa es que el camino que llevamos con la flexibilidad es el de fortalecer dicho trabajo-centrismo, que la disponibilidad del trabajador sea mayor.
Sin embargo, esto no es lo que la ética hacker busca. Los hackers optimizan su tiempo para poder disponer de más tiempo de ocio, es decir, que si a media jornada de trabajo, el hacker decide irse a recoger a los niños, darles de comer, llevarlos de vuelta a la escuela y volver al trabajo, lo puede hacer. “En la versión hacker del tiempo flexible, las diferentes áreas de la vida, como el trabajo, la familia, los amigos, las aficiones y demás, se combinan con mucha menos rigidez, de modo que el trabajo no siempre se halla en el centro del mapa”(Himanen, 2001). El hacker usa las nuevas tecnologías para poder aspirar a una vida menos optimizada y rutinaria, para poder eliminar los procesos aburridos de su vida. Aun así, la economía de la información sigue sin permitir variaciones individuales del horario de trabajo. Da la sensación de que solo algunas personas en la organización pueden asumir la responsabilidad por si mismas y los demás han de acatar lo dictado por dichas personas sin poner ninguna oposición, ya que para los “responsables”, los demás no tienen criterio suficiente para dirigir sus vidas.
El tiempo influye también y de manera clara en la creatividad. “De él dependen el éxito y la prosperidad de la empresa”, es la fuente más importante de productividad “y no es posible crear algo interesante si la premura de tiempo es constante o debe realizarse de una forma regulada”. No se puede ser creativo si hay que crear en el mismo sitio a las mismas horas de lunes a viernes. Se puede ser creativo si se establecen metas a medio plazo y se deja trabajar al creativo en diferentes sitios y horarios que él establezca.
Termino con una frase que (creo) sintetiza bien el concepto de tiempo flexible: “El trabajo forma parte del fluir continuo de nuestra vida, en la cual debe haber espacio, también, para otras pasiones”.
La pasión según Himanen
Se acerca semana santa, época de procesiones y de cultos cristianos a la pasión de cristo. Pero hoy no hablaremos de eso, hablaremos de otro tipo de pasión menos religiosa y más terrenal.
Sarah Flanery dice en el libro de Himanen: “Me embargaba una sensación total de entusiasmo… Trabajaba constantemente días enteros hasta terminar, y era estimulante. Había momentos en los que no quería parar”.
Linus Torvalds dice lo siguiente en el mismo libro: “Era divertido trabajar con ello”.
Son solo dos ejemplos de hackers que gozan con su trabajo. El hacker goza con su trabajo, le entretiene, o en otras palabras, le apasiona.
Como ya dije en el anterior post, se puede ser un hacker sin tener acceso a un ordenador o tecnología puntera. Un hacker es la persona que da importancia a lo que hace, que se involucra y se apasiona con su trabajo. Torvalds agrupa las diferentes motivaciones en tres: supervivencia, vida social y entretenimiento. El hacker utiliza el ordenador (o sus herramientas de trabajo) para satisfacer los impulsos de vida social y entretenimiento. Entretenimiento para Torvalds significa un ejercicio mental que comporta cualquier intento de explicar el universo, intrínsecamente interesante y capaz de plantear desafíos. En otras palabras, es aquello que uno encuentra interesante y que quiere compartir con los demás. Entretenimiento es para Torvalds lo que la pasión es para Eric Raymond.
Raymond nos propone una pregunta en el libro de Himanen: “¿Por qué te dedicas a diseñar programas en lugar de hacer alguna cosa para ganar dinero o pasar el rato?” Se puede sustituir el hecho de diseñar programas por cualquier otra cosa, pero lo interesante en este caso es preguntarse a uno mismo: ¿Por qué esto y no otra cosa? Porque nos apasiona eso y no otra cosa. Nos interesa, alimenta nuestra curiosidad y genera nuevas inquietudes. Se puede decir que nos divierte dicha actividad, aunque esto no quiera decir que dicha tarea sea siempre gozosa. El hacker es consciente de que habrá actividades dentro de esa tarea que sean menos interesantes (o más aburridas), pero están dispuestos a realizarlas ya que complementan la tarea. Raymond dice: “El trabajo duro y la dedicación se convertirán entonces en una especie de juego intenso en lugar de ser pura monotonía”.
Resumiendo, la pasión hacia su trabajo tiene un gran peso en la ética del hacker y siempre existirá la búsqueda de esa actividad que aporte un gozo para el hacker, sin dejar a un lado aquellas partes menos gozosas pero igual de necesarias.
La pasión según Monty Python.
Un soplo de aire fresco
Este es el primer post que escribo sobre ética hacker. Todo lo que voy a escribir aquí esta sacado del libro “La ética del hacker y el espíritu del informacionalismo”(pdf en castellano, pdf en ingles), de Pekka Himanen. Por algún sitio había que empezar y empiezo con el libro de cabecera de todo aquel que se quiera acercar a la ética hacker.

La ética hacker no es más que una nueva manera de entender la filosofía del trabajo. El trabajo se ha organizado mediante la ética protestante desde el origen de la revolución industrial y esta ética tiene como origen el monasterio, la vida eclesiástica ordenada y planificada hasta el extremo. Sus valores son: el dinero (como fin último y no como medio para conseguir otras cosas), el trabajo (se idealiza el trabajo hasta pensar que es una meta en sí misma), la optimización del tiempo (todo lo que hagas tiene que servir para acercarte a la meta), la flexibilidad en los medios para alcanzar la meta, la estabilidad emocional, la determinación y la contabilidad de resultados que se han conseguido de camino a la meta. La ética hacker plantea otros valores que se han dado en hackers informáticos sobre todo, pero que son aplicables a otro tipo de actividades. Estos hackers tienen una manera distinta de trabajar y sus valores son distintos a la ética protestante del trabajo.
Los dos primeros valores que cita Himanen en su libro son la pasión y el tiempo flexible, pero a estos les dedicaré un post completo a cada uno, que pronto publicaré.
El siguiente valor citado es su relación con el dinero. El hacker no considera el dinero como una motivación, como un valor en sí, sino que su motivación incrementa a medida de que su trabajo genera un valor social. Es decir, su motivación se basa en que su trabajo sea accesible para los demás. Compartiendo su trabajo con sus iguales consigue que el aprendizaje sea recíproco y consigue cierto reconocimiento por parte de estos.
La relación que tiene el hacker con las redes se denomina nética. Esta nética se define en función de dos valores esenciales de la ética hacker: la actividad y la preocupación responsable. La actividad implica una completa libertad de expresión en la acción, privacidad para proteger la creación de un estilo vida individual y rechazo de la receptividad pasiva a favor del ejercicio activo de dichas pasiones (Himanen, 2001). Con la preocupación responsable se busca que todos participen en la red y se beneficien de ella. El hacker debe ocuparse de los demás e intenta que estos se acerquen a la red, abriendo de esta manera la red a nuevas ideas y puntos de vista. Estos dos valores tienen mucho que ver con la transparencia en los actos y el sentimiento de compartir su trabajo de los hackers, siempre y cuando se mantenga la privacidad de sus vidas dentro y fuera de la red.
El ultimo valor que cita Himanen en su libro es la creatividad. Este valor está relacionado con los anteriores de manera implícita, ya que el hacker busca nuevas maneras de compartir, de utilizar su tiempo, de realizar su actividad,… Además de esto, el hacker cuestiona lo establecido para buscar un entorno que se asemeje más a lo que quiere, es un ser activo que no se conforma con lo que le dan y que quiere modificarlo. Y la única manera que tiene de modificar las cosas, su arma más mortífera, es la creatividad.
Por cierto, el titulo del post se lo debo a David, fue una expresión que utilizo un día que hablábamos sobre este libro y que me gusto mucho. Me he apropiado de ello, lo siento.


